DIARIO DE UNA CUARENTENA.

Empecé a escribir un diario porque debido al aisalmiento voluntario, han estado surgiendo en mí, una cantidad de emociones, algunas fuertes, otras sutiles, como parte del proceso de adaptación que es el estar dentro de casa por ya más de 20 días.

Al principio no relacionaba estas emociones con el proceso de la distancia sana, hasta que en mis meditaciones, me di cuenta de que las emociones que en mí están surgiendo, sin causa aparente, son resultado del proceso de duelo.

Si. Es un proceso de duelo todos los cambios que implica estar en asilamiento y sus consecuencias, por más voluntario que este sea.

Es un duelo porque tuve que cancelar eventos, no puedo convivir con mis seres queridos. Es un duelo porque hay pérdida de libertad, de movimiento. Es un duelo porque aquello que yo pensaba que era seguro que sucedería, ¡zaz! no va a suceder. Es un duelo porque las expectativas e ilusiones que construí no se llevaran a cabo en la forma y tiempo que yo había “planeado” ES un duelo porqué mi vida está modificando aceleradamente para poder adaptarme y para ello tengo que dejar algunos de los hábitos que tenía.

Cada vez que borro con “liquid paper” alguna anotación o cita en mi agenda, es un pérdida. Son cambios inesperados, repentinos, inusuales, desconocidos que por supuesto que impactan mi vida. Y cuando hablo en primera persona, no me refiero a que solo me está pasando a mí. Claro que no. Habemos una humanidad viviendo lo mismo.

Los primero días los viví como un descanso, con novedad. Tenía mucho tiempo de no poder estar en mi casa 24 x 7.

Me entró un “activismo” intenso: todos los días creaba una idea para mis redes, o bien se me ocurría algun proyecto que empezaba a escribir.

O me puse a limpiar mi casa: desocupe cajones, closets.  Compré una aspiradora, una licuadora de mano. Lavaba con cloro las superficies. Trapeaba y barría como si fuera el último día de mi vida.

Me inscribí en varios cursos on line: yoga, meditación, como crear cursos on line, marketing, semiologia de la vida, Club de Coaches, como hacer comida vegana etc etc

Según yo, estaba aprovechando el tiempo. En realidad estaba usando tanta actividad para negar lo que estaba empezando a pasar y usar esas actividades como anestésico para las sensaciones que provoca la incertidumbre.

Este “activismo” lo intercalaba con momentos de tristeza. Cada vez que me asomaba por las ventanas y veía las jacarandas., de mi boca salía un “No..¿por qué las tengo que ver tras la ventana?”

Pasaba de la tristeza al enojo cuando escuchaba a los pájaros y yo no podía salir a sentir el sol mientras disfrutaba de su canto. Tristeza y enojo, sutiles, trataban de llamar mi atención para que yo pudiera aceptar que estaba transitando a otra etapa del duelo: la tristeza. Y recordé cuales son esas etapas del duelo: negación , enojo, negociación, tristeza y aceptación.

Apenas empiezo a darme el permiso de sentir cada una de las emociones que surgen con un duelo: además de tristeza y enojo, preocupación, miedo- Luego paso a la esperanza, al “si salimos” al optimismo y vuelvo al miedo, a la tristeza y asi…estoy viviendo el duelo como es..sistémico, ondulante, van y vienen las emociones..un duelo no es líneal, no es “by the book”

Un duelo tiene sus tiempos, sus ritmos, sus procesos.

Creo que hoy, al escribir estas líneas, por primera vez estoy tocando la aceptación…aunque me dura poco ese momento..estoy más en la reflexión de lo más profundo de mi ser tocando por momentos la tristeza consciente, de esa que suaviza el corazón y abre la mente. En la compasión, respeto, cuidado por mí para mí. Me acompaño con lo que cada día trae. Suave y amorosamente trato de fluir con lo que toca.

Eso si.. el “activismo” ya disminuyó..ya estoy mas presente y mas consciente del proceso que implica un duelo que remueve, en algunos casos, otros duelos no resueltos. Ya no niego ni escapo a una realidad conviertiéndome en “una mujer que hace demasiado”

Por esto decidí escribir un diario de una cuarentena.

Para dejar plasamadas todas las reflexiones y experiencas, quizá uno que otro aprendizaje producto de esta cuarentena, para honrarla y dignificar un esfuerzo que estoy  haciendo acompañada de toda una humanidad qué tambien esta haciendo su mejor esfuerzo para cuidarse dentro o fuera de casa y cuidar a los suyos. Tras haber vivido varios duelos, he aprendido que vale la pena quedarse a experimentar todo lo que implica un duelo. Que no hay que salir corriendo de lo que se siente, ni rechazarlo porque nos perdemos del profundo efecto transformador que un duelo trae.

Elijo quedarme cuando “todo se derrumba” como escribe Pema Chodron en su espléndido libro del mismo título.

Nos unen experiencias de humanidad compartida. Si sumamos los aprendizajes que queden después de esta experiencia de salud, quizá estaremos más preparadxs para contribuir al cambio que el mundo nos esta pidiendo-

Escribo, porque escribir nos convierte en dueñas y dueños de nuestro mundo: nos da una sensación de control, claridad y seguridad muy útil en estos momentos.

Quizá sea una opción para ti también el escribir un Diario de una cuarentena.

Yo escribo por varias razones. Escribir aporta vida a la vida al explicarnos a nosotrxs mismxs los porqué y los para qué de cada experiencia. Nos ayudamos a entendernos y acompañarnos en momentos de soledad.

Escribimos porque es bueno para el alma, porque al escribir vamos haciendo un camino hacia el otro lado de este aislamiento. Nos veremos al otro lado.

Al escribir, voces que tenemos internamente y que no escuchamos con regularidad, nos empiezan a dar recursos, puntos de vista, palabras, que nos permiten ver las cosas de otras maneras, mas propositivas, mas posibles, mas ricas en oportunidades.

Al escribir conectamos con nuestra espiritualidad que nos llena de fé y esperanza.

Diario de una cuarentena, es mi cita diaria para acompañarme con amor, compasión, paciencia, curiosidad, ternura y suvidad en este aislamiento voluntario que esta haciendo su trabajo de transformación. ¿Qué resulte? No sé. Lo que si sé, es que mi diario estará a la salida de esta experiencia, con muchos aprendizajes para ponerlos al servicio de los demás.

Tere Bermea

Experiencias para trascender.

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