Me siento bendecida y agradecida por muchas cosas.
Una de ellas, la educación que recibí desde muy pequeña.
Aprendí a leer a los 4 años.
Mi maestro: mi papá, mi primer gran maestro

Desde entonces he sido guiada por extraordinarios hombres y mujeres que me han enseñado, formado, acompañada a lo largo de mi vida.
Siempre alumna, es mi lema.
Siempre aprendiendo.
Mi mas reciente aprendizaje de vida, me lo mostro mi papá una vez más.
El tiene 87 años.
Camina perfectamente, no usa lentes, come lo que se le antoja y mantiene un ánimo jovial. Y ni hablar de lo guapo que es.
Inquieto, curioso y emprendedor, se inició en el cultivo de los girasoles.
Me envio una foto que comparto aquí contigo.
Cuando vi la imagen no pude contener las lágrima de felicidad.
“Vida generando vida” fue lo que exclamé. “¡Vida generando vida!” volví a decir.

Me llené de júbilo al sentir la vida que mi padre me habia dado reproduciendose en esos girasoles.
Y nuevamente: mi papá enseñándome que mientras se tengan sueños, ilusiones, deseos, la vida te da momentos de felicidad y generas más vida.
Enseñándome el valor de la esperanza, de la alegría, de la fe.

Los girasoles de mi papá también me recordaron esta reflexión que me envió mi amigo Yamil.

“Los girasoles.
Que ellos buscan la luz del sol todos sabemos.
Lo que no sabía es que en días nublados se miran unos a otros buscando la energía en cada uno. No se quedan mustios, ni de cabeza baja … se miran unos a otros … erguidos, hermosos.
Es la naturaleza la que nos enseña.
Si no tenemos el sol todos los días, nos tenemos los unos a otros.
¡Que seamos girasoles todo el año!”

Y es a lo que te invito: a que en esta comunidad que estamos formando tu, yo y todos los hombres y mujeres que se quieran unir, seamos esos girasoles que se miran los unos a los otros para conectar, compartir, expresar, ofrecer y recibir apoyo cuando lo necesitemos.

Darnos la mano los unos a los otros en estos momentos de cambios repentinos, incertidumbre, ajustes y surgimiento de otras formas de pensar y de vivir.

Que seamos como los girasoles de mi papá: vida generando vida.

Gracias

Tere Bermea,
dale la mano a la que sigue.

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