Así le llamo a las personas con las que yo no  puedo sostener una conversación un minuto seguido, sin que haya una interrupción de su parte con un :”Yo, yo”  “a mí también”, “yo sí sé”, “ya lo sé”  “pues es obvio” “si yo te contará” “a mí me pasó peor”  “bueno, lo que sucede es que…” ….y puedo seguir escribiendo la hoja entera.

Seguro que tú que me lees, tendrás otras frases que compartir, que te han hecho “corto circuito” en el flujo de una conversación para ti importante o necesaria.

Estar con personas “corto circuito” es como estar prendiendo y apagando el interruptor de la luz: prende, apaga, prende, apaga, prende, apaga.

¿Prender y apagar qué?

Prender: una conversación con alguien con quién tu deseas comunicar, compartir, conectar alguna necesidad, o interés personal en un tema o alguna vivencia gozosa o dolorosa que deseas expresar con quién es importante para ti como relación…intentar prender la vida en ti a través de la escucha del otro, prender la conexión con otro corazón.

Apagar: la emoción, la conexión, la alegría, la confianza en ti para expresar en otra ocasión lo que sientes o necesitas; apagar en ti el interés en esa persona. apagar la vida en ti, por la indiferencia, egocentrismo, protagonismo de las personas “corto circuito”. Apagar la vida en ti, por la necesidad de reconocimiento del otro, su necesidad de tener razón, necesidad de tener el control, necesidad de ser el primero o primera en todo, por desconexión del otro con su y tu corazón.

Por esto, es doloroso, muy doloroso para mí, intentar comunicarme con personas “corto circuito”

Poco a poco me voy desconectando, aislando. Parce que estoy. Y si estoy físicamente, sin embargo, mi atención no está en lo que la persona está diciendo: yo quería comunicar algo valioso y recibí un “cortón” una interrupción abrupta de mi energía de conexión, de la expresión de mi necesidad de comprensión, amor, cuidado, escucha-

 Y cuando estas necesidades no están satisfechas, porque no hay manera de mantener la atención de las personas “corto circuito” en mi contenido ni un minuto seguido, el corazón me duele y me aisló. Además, me enojo y me siento muy frustrada y triste, sentimientos que me dicen claramente que mis necesidades no están satisfechas.

¿Te ha pasado?

Cuéntame…yo te escucho sin interrumpirte.

¿Te duele? ¿Eres consciente de lo que sucede en tu alma y en tu cuerpo, por la presencia de estas personas?

Qué, por cierto, ni siquiera se dan cuenta de lo que están provocando con sus interrupciones constantes. Están tan centradas en sí mismas y en sus necesidades que no tienen ni idea de lo que están generando en la otra persona.  Están sordas con su “Yo, yo, yo” “Mí, mí, mí” “Mío, mío, mío”

Y así como he estado rodeada de personas “corto circuito” también he tenido la oportunidad de estar con personas “escucha sagrada”

¡Ah! son un remanso de paz para mi alma

Una de ellas fue mi amada amiga, maestra y mentora Norma Alonso.

El mundo desaparecía cuando nos reuníamos a platicar. Solo estábamos ella y yo, la una para la otra. En presencia total.

Naturalmente sabíamos quién necesitaba hablar primero.

No nos dábamos consejos si no lo pedíamos.

Si algo que nos contábamos la otra ya lo sabía, no interrumpía con un prepotente y soberbio “Si, ya lo sé”

No. Dejábamos que nos contara como si fuera la primera vez que lo escuchábamos.

No teníamos necesidad de tener razón y menos la última palabra.

Fluía por horas nuestras conversaciones, que fueron sin duda, la base de la relación tan nutritiva, solidaria, divertida, expansiva, amorosa, generosa relación que tuvimos y que ni después de haber muerto ella, se ha interrumpido o desconectado.

Y les comparto esto con lágrimas en los ojos.

Extraño mucho, mucho las conversaciones con ella.

Extraño su escucha sagrada. tengo a mi alrededor pocas personas que son en esencia, escuchas generosas, conectadas, compasivas, empáticas…escuchas sagradas.

Y entiendo que las personas “corto circuito” están intentando satisfacer sus necesidades de seguridad, de poder interior, de reconocimiento, de ser vistas y también escuchadas, de autonomía, de amor a través de la estrategia de hacerse escuchar a como dé lugar. Solo que es una estrategia no útil para obtener lo que están necesitando.

He hecho una limpieza de personas “corto circuito” en mi vida.

Me he despedido amable y honestamente de otras en persona.

Me he salido de chats de whatsapp donde ya no había conexión o reciprocidad.

Estoy manteniendo una distancia amable y respetuosa con personas con las que necesito tener contacto por asuntos laborales o personales, sin involucrar ya la intimidad ni buscando tener una conexión más allá de lo que cada actividad requiere.

En pocas palabras: estoy aprendiendo a cuidarme de personas “corto circuito” sin desconectarme de una humanidad compartida, sin aislarme, sin amargar mi alma ni llenarme de emociones no positivas para mí, porque algunas personas son como son.

Cuidándome de estas personas “corto circuito”, me estoy conectando más y mejor con las personas “escucha sagrada” y mi alma vuelve a estar viva y nutrida.

Y esas personas “corto circuito” son mi amoroso espejo y maestros, para que yo esté atenta a seguir cultivando mi intención y mi propósito de seguir entrenándome en la escucha sagrada.

Gracias por acompañarme en esta conversación con tus ojos.

Que estés bien, realmente bien.

Tere Bermea ®

Experiencias para trascender ®

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